Durante el 2016 aumentó la consciencia en las administraciones públicas por la necesidad de establecer cimientos robustos al proceso cultural de apropiación de la movilidad sostenible en Colombia. Lo anterior, debido a la aceptación del poco impacto que han tenido las invitaciones esporádicas de las entidades públicas de movilidad para que a través de la movilidad sostenible se contrarresten los dos grandes fenómenos que deterioran la movilidad y el medio ambiente: el alto uso individual de los vehículos particulares y la poca adopción de modos de transporte no contaminantes, como la bicicleta.

Cruce exclusivo para bicicletas – Medellín Colombia. /Medellín cómo vamos

Ante los retos de contrarrestar los fenómenos nocivos de la movilidad, en tres de las principales ciudades de Colombia se expidió reglamentación que busca establecer parámetros concretos en favor de la promoción de la movilidad sostenible.

En Bogotá, la plenaria de Concejo aprobó un proyecto de acuerdo que establece que el Distrito, en cabeza de la Secretaría de Movilidad, deberá implementar en todas las entidades públicas acciones para promover diferentes tipos de movilizaciones, con estrategias como el carro compartido y el uso de la bicicleta, a partir de estímulos a los funcionarios. A su vez, se pretende incentivar el caminar y desarrollar estrategias de respeto al peatón. Durante los próximos meses la Secretaría de Movilidad establecerá los parámetros explícitos y las metas de cumplimiento. Ahora bien, entre la ciudadanía cada vez toma más fuerza la posibilidad de que se habilite un carril exclusivo para vehículos compartidos por al menos tres pasajeros.

En la misma línea, el Concejo de Bucaramanga configuró un proyecto que establece que es responsabilidad del Alcalde, en un horizonte temporal de seis meses, reglamentar cómo será la promoción del auto compartido como medida de movilidad sostenible.

Finalmente, en la región metropolitana de Medellín, cuyo nombre es el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), se estableció la reglamentación más ambiciosa de movilidad sostenible tanto de Colombia como de toda América Latina. En medio de altos niveles de contaminación del aire, que producen centenares de muertos al año, el AMVA estableció que todas las organizaciones, públicas o privadas, que cuenten con más de 200 personas en una sede deberán implementar Planes de Movilidad Sostenible con el que se establezcan metas y planes de acción para disminuir año tras año el impacto ambiental y de movilidad sobre la manera como se desplazan sus miembros. Lo anterior mediante la promoción del auto compartido, el uso de la bicicleta y del transporte público, de manera opcional durante el 2016 y de manera obligatoria a partir de 2017.

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Estas nuevas regulaciones configuran sendos avances para la movilidad sostenible pues reconocen que su apropiación requiere un cambio cultural que hay que estimular con parámetros claros y explícitos. Ahora bien, resulta fundamental que las administraciones públicas estén a la altura para garantizar que dichas reglas pasen del dicho al hecho, lo cual necesita que se minimicen los esfuerzos monetarios de las organizaciones para su cumplimiento y las inversiones requeridas para el monitoreo de las mismas por parte de los entes de control. Y es justamente en la minimización de costos para la ejecución y monitoreo de Planes de Movilidad Sostenible en donde el servicio de Wheels genera mayor valor.